Coronavirus: ¿qué pasó con los estallidos sociales que sacudían América del Sur antes de la pandemia de covid-19?

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Manifestante se enfrenta a las fuerzas de seguridad durante las protestas del 27 de abril en Santiago de Chile.Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption La pandemia solamente ha aumentado la relación de razones para protestar de muchos latinoamericanos.

Con más de 100.000 muertos por covid-19 y economías duramente golpeadas por falta de la pandemia, América Latina vive momentos especialmente difíciles.

Pero la máxima de que posteriormente de la tormenta siempre viene la calma muy probablemente no se hará ingenuidad una vez que el coronavirus deje de estar en el centro de todas las preocupaciones.

El virus llegó a una América Latina todavía convulsionada por la ola de protestas que de forma casi simultánea sacudió a Ecuador, Bolivia, Colombia y Pimiento a finales del año pasado.

Y como advierte Francisco Mazzola, hábil en América Latina de la consultora The Risk Advisory Group, “los problemas que provocaron protestas en 2019 solo están en pausa, ningún ha sido resuelto”.

“Eso significa que, una vez que la pandemia se haya calmado un poco, lo menos que se puede esperar es un resurgimiento de lo que ya vimos”, le dice a BBC Mundo.

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Image caption Una vez superada la pandemia es muy probable que se produzca un hijuelo de las protestas callejeras.

Lo mismo opina Daniel Linsker, de la consultora Control Risks.

“Estas demandas sociales muy probablemente van a rebrotar, como segunda ola“, anticipa Linsker.

“Y hasta podrías comenzar a ver tendencias similares en México y Brasil, que de cierta forma evitaron esa ola de descontento pues canalizaron su sentimiento anti status quo a través de las elecciones de AMLO y Bolsonaro”, le dice a BBC Mundo.

Problemas exacerbados

Por lo pronto, la laxitud de ciertas restricciones vinculadas a las cuarentenas con las que los gobiernos de la región han tratado de contener al virus, ya ha coincidido en varios países con nuevos brotes de protestas.

En algunos casos, estas se han presentado como reacciones a “nuevos” problemas derivados de la pandemia misma; en otros, las viejas reivindicaciones y tensiones son claramente visibles.

Y aunque ninguna es comparable en tamaño e intensidad con la ola de protestas de 2019, esto podría ser carencia más cuestión de tiempo.

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Image caption Las protestas en medio de la pandemia no tienen ni el tamaño ni la intensidad del estallido de 2019.

A posteriori de todo, como destaca Mazzola, “a nivel universal, y muy particularmente en América Latina, la pandemia ha exacerbado los problemas socioeconómicos, especialmente entre los sectores de la población que dependen de la peculio informal”.

Y esto, a su vez, no hace sino profundizar la crisis de representatividad y la frustración con el status quo que Linsker identifica como el factótum global detrás de las protestas de 2019.

Pero, ¿cómo se está manifestando esa explosiva combinación en los países que coparon los titulares a finales de ese año? ¿Y en qué se parecen y en qué se diferencian sus respectivas situaciones?

Ecuador: respiro transitorio

Como recuerda el colaborador de BBC Mundo en Ecuador, Matías Zibell, fue ese país el que dio el “pistoletazo de salida” a la ola de protestas sudamericanas, a inicios de octubre pasado.

El detonante fue la valentía del gobierno de poner fin a 40 primaveras de subsidios a los combustibles, una valentía que el presidente Lenín Bronceado se apresuró a revertir frente a la protesta generalizada.

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Image caption Miles de indígenas marcharon por el centro histórico de Libre en protesta por la asesinato del subsidio a los combustibles.

“El gobierno ecuatoriano se preparaba entonces a indisponer su postrer año en el poder, 2020, con varias preocupaciones en lo crematístico (adeudo notorio, vencimientos de deuda con el Fondo Monetario Internacional) y frentes abiertos en lo social”, recuerda Zibell.

“Entonces llegó la pandemia”, destaca.

En sus inicios la misma golpeó con distinto dureza a Guayaquil, la segunda ciudad del país, que fue comunicación mundial por el colapso de su sistema de lozanía y servicios funerarios.

Y aunque ahora se ha ensañado con la hacienda, “eso no ha evitado que la familia haya desafiado la cuarentena para seguir protestando, especialmente en mayo pasado, coincidiendo con el fin de la etapa de aislamiento y el paso al distanciamiento social”, relata Zibell.

“Primero fueron los estudiantes universitarios, tras la merma en el presupuesto de la educación superior, y luego los siguieron empleados estatales que reaccionaron a los recortaduras en el presupuesto notorio, promovidos por el gobierno frente a la crisis económica agravada por el coronavirus”, recuerda.

“Y los casos de corrupción en plena pandemia que le costaron la destitución a funcionarios nacionales y provinciales, e incluso el arresto a un expresidente, no colaboraron para mejorar el humor en las calles”, agrega.

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Image caption La mandato de la pandemia incluso le ha creído críticas al gobierno de Lenin Bronceado.

Nuestro colaborador en Ecuador, sin bloqueo, destaca que “entre un virus que no da tregua, la preocupación sobre cómo subsistir que habita en muchos hogares ecuatorianos y una futura campaña electoral que ya empieza a confundir nombres de candidatos; el nivel de movilización social no se compara en lo más exiguo al que puso en alerta al gobierno en octubre pasado”.

Y Mazzola coincide en que las diferentes votaciones previstas en la región podrían ayudar a dominar la dimensión e intensidad de las protestas.

“Es harto probable que en muchos países las campañas electorales terminen absorbiendo parte de la presión, y la familia podrá hacer percibir su descontento el día de la votación simplemente no reeligiendo a los candidatos del gobierno y votando a crédito de una alternativa”, le dice a BBC Mundo.

“Pero aún así 2021 va a ser un año muy interesante”, anticipa el analista de The Risk Advisory Group, quien incluye al ecuatoriano en la relación de gobierno que se verán obligados a retomar la dietario de parquedad que alimentó las anteriores protestas.

Bolivia: tensión electoral

Que unas elecciones no son seguro de calma lo demuestra, sin bloqueo, el caso de Bolivia, donde acusaciones de fraude electoral fueron el detonante de las protestas que empezaron a sacudir al país a mediados de octubre de 2019.

Y según el periodista de BBC Mundo Boris Miranda, quien estuvo hasta hace poco en el país andino, la polarización política visible entonces se mantiene en medio de la pandemia.

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Image caption En Bolivia, el detonante de las protestas fueron unas polémicas elecciones presidenciales.

“Las protestas fuertes en contra de Evo Morales que precipitaron su renuncia en noviembre de 2019 ahora se producen contra el gobierno breve de Jeanine Áñez”, explica Miranda.

“Van al menos tres domingos que se escuchan fuegos pirotécnicos como señal de rechazo a la compañía coetáneo, de guisa muy parecida a lo que sucedió entre octubre y noviembre del año pasado como muestra de rechazo a Morales”, relata.

Según Miranda, la crisis sanitaria incluso ha generado diferentes protestas callejeras en medio de la cuarentena, “en incentivo de distribución de alimentos y tolerancia para las actividades económicas”.

Pero, como explica Mazzola, la principal fuente de potenciales disturbios sigue siendo el tema político electoral.

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Image caption El partido de Evo Morales aspira a regresar al poder de la mano de su antiguo ministro de peculio, Luis Arce.

“En el caso de Bolivia, lo que habíamos monitoreado en las últimas semanas eran posibles problemas derivados de una posposición o incluso abolición de las elecciones este año”, le cuenta a BBC Reservado.

“Ahora que hay una nueva momento para los comicios hay menos posibilidades de protestas por ese tema, pero la animosidad y las tensiones entre el MAS y los otros partidos, y especialmente con (la presidenta interina) Áñez , siguen ahí”, agrega

Y según el analista de The Risk Advisory Group, la posibilidad de que se produzcan protestas sobre temas electorales incluso se mantienen, y podrían producirse si el MAS (Movimiento al Socialismo, el partido de Morales) tiene la impresión de que las restricciones impuestas para discutir con la pandemia se aplican con anciano dureza en los territorios donde cuentan con más votantes.

Pimiento: con duras restricciones

En Pimiento las restricciones impuestas por la pandemia incluso han paralizado las intensas manifestaciones que marcaron el estallido de octubre del 2019.

Pero para nuestra colaboradora en ese país, Paula Molina, “el sostenido aumento en las muertes y los contagios han ratificado las demandas que las inspiraron: la precariedad profesional, salarial e incluso alimentaria que viven ciertos sectores de la población, el aglomeración y las dificultades en el ataque a la vivienda, los altos niveles de desigualdad, la distancia de la élite con la ciudadanía y la creciente desconfianza en las instituciones”.

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Image caption Quienes continúan protestando en Pimiento aseguran que las demandas “siguen vigentes” frente a la inequidad en los salarios y en el ataque a la lozanía y educación.

Hoy por hoy, sin bloqueo, las manifestaciones son prácticamente imposibles, no sólo en Santiago sino en toda la Región Metropolitana, donde en torno a de 7 millones de personas se encuentran bajo cuarentena total.

Molina explica que para salir de casa “es necesario pedir un mayor de 2 permisos semanales, o trabajar en alguno de los rubros considerados esenciales”.

“El gobierno por otra parte ha endurecido las penas contemplando incluso la gayola para quienes no cumplan las medidas sanitarias“, le dice a BBC Mundo.

Y, como consecuencia, el centro de la hacienda Santiago, Plaza Italia, “epicentro de las protestas de octubre y rebautizada como Plaza de la Dignidad por los manifestantes, hoy luce casi vacía, y las consignas escritas en los muros y estatuas aledañas han sido borradas”, relata.

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Image caption Las estrictas medidas de distanciamiento social en Pimiento han dificultado las protestas, pero no las han evitado.

“Las únicas protestas que sí se reactivaron por algunos días en algunas comunas de Santiago, fueron aquellas convocadas por vecinos demandando un apoyo crematístico y nutriente del Estado. En esas protestas las personas acusaban que estaban viviendo situaciones de anhelo en medio de la paralización impuesta por el Covid19.

“La televisión mostró en vivo y en directo el testificación de los vecinos, los choques con la policía, pero incluso la pobreza de varios hogares y campamentos, o las ‘ollas comunes’ autoorganizadas para entregar comida a las personas”, detalla Molina.

Y en medio de un ascenso sostenida de contagios y con su sistema de lozanía debido al final, “Pimiento se e encamina con destino a un invierno que tradicionalmente ha causado el colapso de los servicios de emergencia sin posibilidad, por el momento, de establecer las restricciones y reactivar la peculio”, advierte.

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Image caption Las más recientes protestas han sido en demanda de ayuda económica.

Por el momento, sin bloqueo, sigue en pie el plebiscito convocado para octubre próximo como salida política a la crisis expresada en las manifestaciones de octubre.

En el mismo, como recuerda Molina, “la ciudadanía decidirá si continuar o no con la coetáneo Constitución y definirá su mecanismo de reemplazo”.

Y, para Mazzola, en la medida en que se acerque la momento electoral, los grupos detrás de la ola de protestas del año pasado podrían retornar a salir a las calles para avalar que la votación tenga división y que la familia salga a elegir.

Colombia: incluso cuestión de tiempo

“En lo estrictamente político, la pandemia le dio un respiro al presidente Iván Duque“, dice del caso colombiano el corresponsal de BBC Mundo en Bogotá, Daniel Pardo.

Y es que, como explica Pardo, “las históricas protestas que arrancaron el 21 de noviembre perdieron impulso en navidad y se esperaba que se reanudaran en marzo. Pero el coronavirus acabó con ese tesina”.

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Image caption La popularidad del presidente Duque ha mejorado durante la pandemia.

“Duque, por otra parte, ha mejorado sus números de aplauso durante la pandemia, gracias a que el virus no ha tenido el impacto que tuvo en los países vecinos”, destaca.

Para Pardo, con la pandemia el presidente colombiano encontró la dietario y el discurso que no había podido tener desde que asumió, en 2018, por cuenta de una coalición divida que ahora, hasta “se ha mostrado unificada en el Congreso”.

Y Duque lo ha laborioso con un software de televisión diario sobre el coronavirus en el que muestra la superficie gerencial y tecnócrata que lo puso como candidato del partido uribista.

“En estos tres meses de pandemia, solo dos sectores han mostrado interés en seguir protestando: los maestros y las víctimas del conflicto armado. Pero sus convocatorias no han tenido impacto“, agrega Pardo.

Pero nuestro corresponsal destaca que el respiro proporcionado por la pandemia es transitorio, “porque en el momento en que pase la emergencia sanitaria el país estará en la peor crisis económica y social de su historia nuevo”.

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Image caption Las protestas en Colombia han tratado de abastecer la distancia social.

“Las conversaciones que Duque planteó en noviembre con los promotores de Paro Franquista dieron pocos resultados”, dice el corresponsal de BBC Mundo.

“Y algunas de las problemáticas que estaban en el fondo de las protestas, como el crimen de líderes sociales y la limitada implementación del acuerdo de paz con la maquis, se han profundizado durante la pandemia“, agrega.

“A eso se añade que en estos meses incluso han surgido escándalos en el gobierno que potencian las marchas, entre ellos una supuesta financiación del narcotráfico a la campaña de Duque (la citación ñeñepolítica), abusos de autoridad por parte del ejército e inteligencia y el caso del hermano condenado por tráfico de drogas de la vicepresidente, Marta Lucía Ramírez”, detalla.

E incluso aspectos puntuales del manejo de la pandemia, como el día sin IVA, tienen potencial para afectar negativamente al presidente.

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Image caption El respiro procurado por la pandemia no durará para siempre.

“La indignación que generó el Paro Franquista, pues, sigue actual. Incluso se puede afirmar que tiene más razones para aumentar. La pregunta es cuándo volverá a las calles”, concluye.

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